El Gobierno pretende equiparar la compra de vivienda al alquiler y para ello ha decidido sacrificar los incentivos fiscales de los que disfruta el alquiler tanto para arrendadores como para arrendatarios. Según las medidas aprobadas recientemente, en relación al Anteproyecto de Ley de Reforma Fiscal, y que entrarán en vigor a partir del 1 de enero de 2015, inquilinos y propietarios verán perjudicadas, e incluso suprimidas, sus deducciones por alquiler de vivienda. No obstante, el anteproyecto recoge un ‘periodo transitorio’, ya que la eliminación de las deducciones solo se aplicará a alquileres firmados a partir del 1 de enero de 2015, por lo que la supresión únicamente afectará a nuevos alquileres. Esto quiere decir que inquilinos y propietarios con contratos de alquiler anteriores a esta fecha podrán seguir beneficiándose de las deducciones en su declaración de la renta de 2014. No será así para quienes firmen un contrato a partir del 1 de enero del próximo año.

 

¿Cómo le afecta al arrendador?

Oficialmente, el Ministerio de Hacienda comunicó inicialmente que la desgravación para los caseros se reduce en 10 puntos porcentuales pasando del 60% de la renta al 50%. Sin embargo, en Consejo de Ministros Mariano Rajoy ha señalado que el Gobierno mantendrá la deducción del 60% por alquiler a propietarios. En el caso de que el inquilino sea menor de 30 años, los ingresos dejarán de estar exentos de tributar, ya que la reducción pasará del 100% a la mitad, eliminándose, por lo tanto, la diferenciación por edad. así, se contempla un 50% de deducción para ambos casos.

 

¿Cómo le afecta al arrendatario?

El Gobierno ha suprimido la deducción por alquiler de vivienda. Desde el 1 de enero de 2008, los contribuyentes se podían deducir el 10,05% de las cantidades satisfechas en el período impositivo, siempre que su base imponible fuera inferior a 24.107,20 euros anuales y hasta un máximo de 9.040 euros anuales. Esta deducción no tenía límite de edad y era de carácter exclusivamente estatal, es decir, compatible con la deducción que ofrecen casi todas las comunidades autónomas. Algunas de ellas siguen manteniendo la deducción por alquiler en el tramo autonómico; es el caso de Madrid, que ya ha anunciado que seguirá contemplando este beneficio fiscal para los menores de 35 años.

 

Artículo publicado en idealista.com:

http://www.idealista.com/news/inmobiliario/vivienda/2014/07/31/730225-como-afecta-a-caseros-e-inquilinos-la-reduccion-de-las-desgravaciones-por-alquilar


Los pros y contras de alquilar una vivienda por habitaciones

Alquiler Protegido - 27 de junio del 2014

Alquilar una o más habitaciones de una misma vivienda es, hoy en día, una práctica muy habitual frente al arrendamiento de la vivienda completa. Ahora bien, en estos casos, el contrato se regula por las disposiciones generales del Código Civil en materia de arrendamiento y no por la Ley de Arrendamientos Urbanos, pues sólo se está alquilando una parte de la vivienda. Por lo tanto, el alquiler de habitación no está sometido a la LAU ni amparado por el sistema de garantías que establece la regulación de arrendamientos urbanos tanto para el arrendador como para el arrendatario.

 

El propietario debe realizar un contrato por cada uno de sus inquilinos. La duración del arrendamiento es la que establezcan las partes, no existe sistema de prórrogas obligatorias, y lo más usual es que se fije por el periodo lectivo, en el caso de los estudiantes. El alquiler por habitaciones tiene que darse en vivienda amueblada, por lo que hay que establecer una relación del mobiliario de las zonas comunes y de la habitación que se alquila. Deben reflejarse, además, normas sobre la utilización de las zonas comunes.

 

Si, en los alquileres de vivienda habitual, el propietario del inmueble tiene mayores ventajas fiscales (está exento de pagar el IVA, aunque debe declarar los beneficios que obtiene por el arrendamiento de la vivienda, y puede reducirse entre el 60% y 100% del precio del alquiler en la declaración de la renta), si decide alquilar su vivienda por habitaciones, este tendrá que declarar los ingresos por el alquiler, si bien puede desgravarse por ello. Eso sí, el arrendatario no tiene derecho a desgravación alguna.

 

Por otro lado, los contras de esta modalidad contractual son varios para el propietario. Primero, está el plazo que fijan las partes, no sujeto a los tres años que establece la LAU para la vivienda completa. El problema surge con que determinados colectivos, como, por ejemplo, los estudiantes suelen alquilar por el periodo lectivo, es decir, en los meses de verano el piso no está arrendado y, además, el propietario no tiene la seguridad de volver a alquilarlo al año siguiente. Segundo, está el hecho de tener varios contratos con personas diferentes en los que entran en juego las reglas de compartir el piso y las zonas comunes entre ellas; mientras que, en el alquiler de la vivienda, es responsabilidad del arrendatario elegir a la persona con quien convive; en este caso, es responsabilidad del propietario, que es quien firma el contrato con cada uno de los inquilinos. Por último, entran en juego los temas de responsabilidad: en el caso del arrendamiento de la vivienda, están claras las responsabilidades del arrendatario y del arrendador, mientras que, en el alquiler de la vivienda por habitaciones, nos encontramos con la responsabilidad de cada uno de los inquilinos, entre ellos mismos y con respecto a la propiedad.

 

Entonces, ¿es seguro alquilar el piso por habitaciones? En primer lugar, hay que tener en cuenta que la seguridad, en el alquiler, se traduce en la persona con la que se contrata, más que en la modalidad contractual que se elija. También debemos saber que, en el alquiler de habitaciones, estamos formalizando varios contratos diferenciados con personas distintas, con los pros y los contras que esto puede generar. Evidentemente, la seguridad jurídica de formalizar un arrendamiento, siempre y cuando queden especificadas todas las cláusulas, nos permitirá el auxilio judicial en caso de incumplimiento. Es cierto que, al regirse este contrato por el Código Civil, nos da la libertad de pactos y no debemos ceñirnos a plazos u otras condiciones que establece la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).

Artículos publicado en idealista.com:

http://www.idealista.com/news/inmobiliario/vivienda/2014/06/27/729371-los-pros-y-contras-de-alquilar-una-vivienda-por-habitaciones